Como atún en banco de sardinas

REINOS DE HUMO

Vivimos en un tiempo en que solo cotizan las palabras que denotan brevedad o ligereza: ‘corto’, ‘rápido’, ‘viral’ o ‘disruptivo’ están mucho mejor valoradas que ‘extenso’, ‘profundo’, ‘minucioso’ o ‘íntegro’. Nos acostamos enganchados a la hiperestimulación y nos despertamos apretados por las costuras del Twitter. Hace unos años, ‘epidérmico’ y ‘simple’ eran calificativos asociados al mundo adolescente, hoy son norma en muchas más capas de la población. Por eso, cuando llega a tus manos un producto cultural que pareciera de otro tiempo, pormenorizado, reposado, hondo y exhaustivo, uno se maravilla. Llevo una semana disfrutando con el Diccionario de cocina y gastronomía de Asturias, del escritor Eduardo Méndez-Riestra, entrándole feliz por aquí y por allá, como un atún a un banco de sardinas, relamiéndome en cada página al encontrar una suculencia: «Fisga: variedad común de la escanda, espelta». «Aligote: pagellus acarne, alimol en Lastres, Oyomol en Avilés». Y así miles de entradas que componen el universo gastronómico asturiano de ayer y hoy: peces, plantas, productos, voces locales, ideas, platos, empresas, cocineros, escritores, restaurantes, y cualquier otra cosa que se relacione con fogones y botellas. Créanme que es mucho más que una Wikipedia astur en papel, un trabajo enciclopédico tras el cual hay años acumulando conocimiento y mucha entrega, todo un legado para los que estamos y para los que estarán. Si les apasionan las cosas del comer y las del beber, como a mí, pasen por su librería y échenle un vistazo. Es uno de esos maravillosos libros naranjas de la editorial Trea. Yo les dejo ya porque voy a echar otro vistazo a ver qué descubro. «Entrollar: subir la red a bordo con la pesca».