En la tumbona, a la hora de la siesta… Sin nada que hacer y con todo el tiempo por delante, las vacaciones se presentan como un oasis de lectura. Y, para acertar, nada mejor que dejarse asesorar. Hemos preguntado a personalidades de nuestra cultura en compañía de qué libros afrontan el verano, y esto nos han contado… Por Daniel Méndez

ANDONI LUIS ADURIZ, CHEF

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Su restaurante Mugaritz atesora dos estrellas Michelin. En este caserío reconvertido en centro de referencia de la gastronomía mundial, Andoni Luis Aduriz atiende a XLSemanal. «Leo todo lo que puedo, aunque menos de lo que me gustaría. Al terminar en el restaurante, llego a casa fundido, pero aun así siempre intento leer antes de dormir. En vacaciones, me encanta estar tumbado y no hacer nada más que leer. Es un placer. Además, me permite pensar detenidamente en lo que leo. Avanzo más lentamente, pero la lectura hay que saborearla, disfrutarla lentamente. Leer bien nos ayuda a cambiar nuestra visión del mundo, a forjar una visión del mismo más sólida en un momento en que todo parece muy fácil, muy elemental».

En la maleta

‘El espejo siamés’, de Ben Amí Fihman. «Conozco al autor desde hace años y es la persona más bohemia con la que me he cruzado. Un venezolano afincado en París con un nivel cultural altísimo. Este es su último libro. Una novela donde trenza historias, literatura rusa. Sería como leer un libro de Hemingway, donde la ficción y su autobiografía se funden».

‘El turista perpetuo’, de Harkaitz Cano. «Uno de los escritores vascos con más potencial. Consigue párrafos que parecen imposibles por su delicadeza. Pura poesía. Este es un libro de cuentos en torno al concepto de viaje».

‘¡Plato!’, de Pau Arenós. «Uno de los periodistas gastronómicos más finos de España. Tiene una particularidad. que se vacía en cada uno de sus artículos, no se queda en la epidermis, sino que da un paso más allá de la gastronomía. En este libro describe la búsqueda de la comida perfecta, pero también sus decepciones».

‘La fábrica de las ilusiones’, de Ignacio Morgado. «Me gusta mucho la literatura, la historia, pero también los libros científicos. Morgado es uno de los neurocientíficos más importantes de España. Un libro de ciencia de esos que te hacen pasarlo en grande al tiempo que aprendes».

‘La hora de despertarnos juntos’, de Kirmen Uribe. «Uno de los escritores vascos más brillantes. Es casi una novela histórica. Cuenta la historia de una pareja durante la Guerra Civil en el País Vasco. Acaban huyendo a Francia, allí se topan con la ocupación nazi, escapan a Venezuela. Y el hombre termina trabajando para los servicios secretos del País Vasco. Hace un dibujo muy bonito de ese momento histórico. A la gente le va a encantar».

ISABEL COIXET, CINEASTA

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«Yo no concibo la vida sin libros. Soy como una urraca con ellos: ¡me da miedo acabar uno sin tener otro listo! Así que siempre tengo varios abiertos por la casa. Mezclo libros de calado intelectual con banales; uno policiaco no especialmente brillante, por ejemplo, con. qué sé yo, un ensayo sobre el materialismo histórico. Mi próxima película, La librería, está basada en la novela homónima de Penelope Fitzgerald, un libro para los amantes de la lectura como refugio y descubrimiento».

En la maleta

‘Estudios del malestar’, de José Luis Pardo. «Este es un libro para el verano, para el otoño. Da igual: es una reflexión fundamental sobre el poder económico, político, la demagogia. De cómo ciertas políticas contribuyen a ese malestar generalizado en que nos encontramos».

‘Un jarrón de flores salvajes. ensayos en honor a John Berger‘. «Me lo acaba de regalar mi hija. Gente de perfil muy distinto habla de cómo John cambió su manera de ver el arte, la filosofía, la fotografía.»

‘Los senderos del mar’, de María Belmonte. «La autora nos invita a acompañarla en un viaje. Y consigue transmitir esa sensación de ser cómplices de un camino, que le hace pensar en su propia vida. Enlaza con la filosofía».

‘La vegetariana’, de Han Kang. «No es un tratado sobre zumos ‘detox’. ¡En absoluto! Es una reflexión sobre cómo una pequeña decisión cambia las relaciones de familia, de poder. Es malsano, turbador y muy muy interesante».

‘Prosas reunidas’, de Wislawa Szymborska. «Soy fan de esta poeta. Es interesantísimo. Son las primeras cosas que escribía. Uno de esos libros para leer veinte páginas, dejarlo y recuperarlo días más tarde.»

INGRID RUBIO, ACTRIZ

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«Soy una lectora intermitente», dice la actriz, que nos recibe en el madrileño barrio de Malasaña, donde vive desde hace años. «Ahora estoy en una de etapa ‘devoralibros’. Hay actores a los que les va muy bien leer en los tiempos de espera en los rodajes. A mí no. Me saca de la película. Prefiero escuchar música, pintar acuarela, hablar con el compañero o leer el periódico. ¡En la playa, en cambio, me encanta leer! Es como un ritual_ bajar con mi libro, escuchando las olas. Para mí van de la mano el mar y el libro».

En la maleta

‘El cerebro de Buda’, de Rick Hanson y Richard Mendius. «Me lo recomendaron en una pequeña librería de Malasaña, que se llama Ciento Volando, y tiene mucho que ver con mi momento vital. El subtítulo explica mucho de su contenido: la neurociencia de la felicidad, el amor y la sabiduría. Quería algo que me llevara al budismo, pero que no fuera de autoayuda. Lo acabo de empezar y me está encantando».

‘El mundo azul’, de Albert Espinosa. «Me lo leí en la playa el verano pasado. Es parte de una trilogía. Me encanta cómo escribe Albert. Te llega hasta lo más hondo. En este libro muestra que no venimos con un manual de cómo se hacen las cosas. Todos tenemos nuestro tremendo caos. Conocerlo y compartirlo es lo difícil: que alguien ame tu caos, que lo entienda y lo respete es un ejercicio de generosidad. Un libro luminoso».

‘Pequeños desastres y otras alegrías’, de Dolo Beltrán. «Es la cantante de Pastora y una gran amiga mía. Es un libro con formato de cómic, con un lado muy punki, muy salvaje. Dolo tiene eso. ¡Como yo! Pero sobrevivimos con él. Es un libro muy femenino, muy divertido».

‘Poesía completa’, de Alejandra Pizarnik. «Pizarnik es una poeta nacida en 1936. Ha recibido el sobrenombre de ‘la poetisa maldita’, y es por momentos tremendamente oscura, pero también tiene halos de luz que lo impregnan todo. Un ejemplo [lee]: ‘Explicar con palabras de este mundo que partió de mí un barco llevándome’. ¡Te lo podrías tatuar!»

‘Somos una familia’, de Fabio Bartolomei. «Este no lo he empezado. ¡Espero leerlo en la playa!»

IAN GIBSON, HISPANISTA

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«Yo soy investigador, y cada uno de mis libros implica muchos años. Así que me siento huérfano de lecturas contemporáneas», comenta el hispanista y escritor, que nos recibe en su piso de Lavapiés (Madrid) para hablar de un tema que le apasiona: los libros. «Ahora estoy leyendo A la busca del tiempo perdido, de Proust, en francés. Y no lo digo por presumir. ¡Me está costando! Y no lo voy a recomendar: ¿quién se va a leer 24 tomos en francés? Recomiendo estos otros, que son parte de mis lecturas actuales».

En la maleta

‘La balsa de piedra’, de José Saramago. «Es genial. Hay un cataclismo y la Península Ibérica se separa de Europa y se va como una isla hacia el Atlántico. Con Gibraltar incluido, con todos los problemas diplomáticos que esto crea. Es muy divertido y ocurrente, como era Saramago».

‘Poesía reunida’, de William Carlos Williams. «Vi hace poco la película Paterson, de Jim Jarmusch. Es una maravilla y se habla mucho de William Carlos Williams, un poeta que yo no conocía bien. Mi mujer me regaló hace unos meses esta edición bilingüe. Además, tiene dibujos y reproducciones de cuadros que inspiraron al poeta, como el pintor Brueghel. ¡A mí me hizo pensar en El triunfo de la muerte, que está en el Prado, y fui corriendo a verlo!».

‘Paisajes queridos’, de José Antonio Labordeta. «Es una hermosura. Supongo que la foto de portada son los Monegros, un lugar maravilloso. Es un libro precioso publicado por la Fundación Labordeta, con sus dibujos, sus cuentos. Son cuentos de una gran humanidad».

‘Cómo escribir una canción de amor’, de Sholeh Wolpé. «Es una poeta iraní que vive en Estados Unidos. Son poemas absolutamente asequibles, pero al mismo tiempo abren muchas ventanas: habla de su infancia en Teherán, la nostalgia de la patria, el machismo que impera allí. Me está conmoviendo. Y creo que le va a gustar mucho a las mujeres».

‘El lugar de uno mismo‘, de Manuel Hidalgo. «Es un libro maravilloso de un amigo mío. Tiene un dominio extraordinario del castellano. Y, en este caso, es muy divertido: la tesis es que el cuarto de baño es el lugar más íntimo y secreto de la vida de la gente» [carcajada].

MARÍA BLASCO CIENTÍFICA

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«En la playa disfruto mucho, pero no me parece el mejor sitio para leer. ¡Me resulta difícil concentrarme! En un tren, por ejemplo, me gusta más», afirma la investigadora alicantina, que recibe a XLSemanal en la sede madrileña del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), la institución que dirige. «¡Pero claro que aprovecho las vacaciones para leer! Todo lo que puedo porque tengo un hijo de diez años y hacemos muchas actividades al aire libre. Hay libros que me gusta leer cuando me voy a acostar, porque son más oníricos o requieren menos reflexión. Otros, filosóficos o científicos, los prefiero por la tarde o antes de cenar. Aunque en realidad leo varios a la vez y elijo uno u otro en función de mi estado de ánimo. Pero a veces me doy cuenta de que están en realidad bastante relacionados. Como los que he traído hoy: hablan de la verdad y la mentira».

En la maleta

‘Piscinas vacías‘, de Laura Ferrero. «Muy centrado en los sentimientos. Son cuentos cortos que reflexionan en torno a la pérdida, amores imposibles, cosas que pudieron ser y no han sido. No me suele gustar el relato corto, pero este me ha encantado».

‘El valle asesino‘, de Frank Westerman. «De aventuras, perfecto para el verano. Está basado en algo que pasó en Camerún en 1986: de repente, un lago que está en el cráter de un volcán mata a todas las personas y animales alrededor. Es todo realidad, pero está contado como si fuera una novela de aventuras. Al autor le interesa cómo se generan los mitos».

‘El cuento de la criada’, de Margaret Atwood. «Lo tengo pendiente. Me apetece muchísimo. Además, ahora han hecho una adaptación del libro para una serie de la HBO. Es muy intrigante porque se escribió en los años ochenta y lo que cuenta parece más plausible hoy. Está relacionado con la manipulación política de la verdad, con el afán de controlar lo que hacemos.».

‘Verdad y mentira en la política’, de Hannah Arendt. «Recientemente Fernando Savater mencionó este libro y me lo compré. Es un clásico sobre un tema muy de actualidad: la verdad, la posverdad».

‘Words in air’, de Elizabeth Bishop y Robert Lowell. «Me encanta el género epistolar. Este se acaba de publicar. Son las cartas entre Elizabeth Bishop y Robert Lowell, dos poetas estadounidenses de la misma generación».

MANUEL BORJA-VILLEL, DIRECTOR DEL MUSEO REINA SOFÍA

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Lector asiduo de diarios y trabajador obsesivo, asegura que la lectura le sirve para desconectar.

«Desgraciadamente para los que me rodean, no separo entre ocio y lo que los romanos llamaban nec otium, es decir, ‘no ocio’, o negocio. Y lo mismo me ocurre con las lecturas: no separo entre las relacionadas con el trabajo y las demás facetas de mi vida. Pero hay un gran elemento de placer en cualquiera de los títulos que he traído. Para mí, la diferencia entre el verano y el resto del año es que tengo más tiempo para leer. Pero no influye en el tipo de lectura. Leo todo lo que puedo siempre que puedo. Además, siempre tengo varios libros empezados. Ha sido coincidencia que haya elegido ensayos. Acabo de terminar, por ejemplo, La casa del silencio, del premio Nobel turco Orhan Pamuk. Hace ocho años, por ejemplo, me habrías encontrado leyendo mucho Balzac y Zola. En realidad, una lectura siempre te lleva a otras».

En la maleta

‘Culpables por la literatura’, de Germán Labrador Méndez. «Es un estudio profundo de un periodo clave para entender el momento en el que estamos. Se centra en aquellos escritores que en la Transición a la democracia se quedaron por el camino. Los poetas, la gente que quiso unir poesía y vida. Es un estudio muy profundo que da una visión muy nueva de ese momento».

‘Memorias del subsuelo’, de Fiódor M. Dostoievski. «Es uno de los mejores novelistas. Procuro estar permanentemente revisitándolo. Hace referencia a un mundo de hace más de un siglo, pero es totalmente actual. Es una historia muy corta, pero uno de los mejores relatos de Dostoievski».

‘Fracturas de la memoria’, de Nelly Richard. «Es una de las mejores críticas de arte latinoamericanas. Es chilena y ha sabido plantear como nadie una visión de la historia, de la memoria y del pensamiento desde el punto de vista del sur. En su análisis del arte latinoamericano de los setenta y ochenta, une con mucho acierto la poética y la política de la región».

‘El fin del ‘Homo sovieticus”, de Svetlana Aleksiévich. «La premio Nobel reúne una serie de historias de gente que vive el final de la Unión Soviética hasta el nuevo orden mundial del cual Rusia pasa a formar parte. Describe las vidas de gente que no se reconocía en un pasado que acababan de vivir, pero tampoco les gusta el presente que les estaba llegando. Es ese espacio entre dos no mundos el que relata de un modo extraordinario».

‘La bárbara Europa’, de Montserrat Galcerán Huguet. «Me interesa sobre todo por la visión tan clara, metódica y sistemática de las posiciones decoloniales respecto a la cultura europea, la cultura heredada de la Ilustración que se cree el centro del mundo, pero no lo es».